Tecnología y paz
7 February, 2025Esta entrada para el blog va a versar sobre un tema que colinda con la temática de las redes sociales tratada anteriormente, pero tiene un carácter más general. Los avances tecnológicos que están aconteciendo, muchas veces más que esperanzarnos, nos preocupan. Los enormes cambios que trae la tecnología nos cambian a las personas y cambian la forma en la que vivimos, y muchas veces ese cambio ni siquiera nos beneficia. Por ello, trataré de comentar brevemente la relación entre tecnología y paz, planteando algunos retos que comporta esta relación y algunas cuestiones que sirvan para reflexionar.
Todo este supuesto progreso (y voy a empezar con la tesis principal del texto) no lo es si no se orienta a algo. Esto es, una mejora tecnológica que no está orientada en beneficio de la humanidad no es tal cosa. Por tanto, en el momento en el que se tiene la capacidad de mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas, con un mayor acceso a recursos, mejorando la calidad del trabajo para poder reducir las horas necesarias, lograr niveles de vida sostenibles etcétera, debemos preguntarnos en qué manos está esa tecnología y si verdaderamente se está “creciendo” con un fin.
En este momento estamos viviendo una guerra tecnológica entre grandes potencias, donde se ponen trabas entre sí y el objetivo es adelantar, para así vencer al rival. La cooperación y el camino en común parecen no estar entre los planes de nadie, no ya sólo no lo están entre las empresas (un comportamiento normal en un sistema en el que predomina una lógica brutalmente competitiva) sino tampoco entre otros agentes. Esta forma de actuar resulta verdaderamente desesperanzadora para la consecución de la paz a nivel global.
Además, gran parte de la investigación tecnológica se hace con fines militares/armamentísticos, es decir, el fin es de destrucción y sometimiento del contrario. Los avances que nos acaban llegando a la población civil son, en cierto modo, “secundarios”. Por tanto, cabe preguntarse ¿qué futuro estamos construyendo con una tecnología orientada a la destrucción en vez de a la paz? Incluso en los propios indicadores de crecimiento y desarrollo (al menos los principales y conocidos) no somos capaces de distinguir entre una economía dedicada a la producción de armas y con alta contaminación y una economía que está impulsando la sostenibilidad y un uso responsable de la tecnología en beneficio de todos sus usuarios. Es por ello por lo que tecnología y paz deben analizarse en relación y ver cómo orientar este medio -y es que no se nos puede olvidar que la tecnología es un medio- hacia nuestro fin, la paz.
Después de esta parte negativa y un poco derrotista, también conviene destacar que la tecnología puede ayudar, y en algunos casos ayuda, a construir espacios en común, de diálogo y de activismo por la paz. Elementos como las redes sociales, internet, las inteligencias artificiales y otros avances tecnológicos de los que disfrutamos hoy de forma masiva sirven para conectar a las personas, visibilizar injusticias, conocer otras realidades y proponer soluciones creativas a problemas a los que nos enfrentamos a escala global. No obstante, si bien abre una puerta a un uso de la herramienta consciente y comprometido, no es el uso más común de este tipo de tecnologías.
A modo de conclusión, debemos preguntarnos exactamente a dónde queremos llegar, para poder hacer un uso eficiente de la tecnología. ¿Hacia dónde orientamos todo ese capital tecnológico? ¿Cómo nos beneficia? Es más, quizá deberíamos preguntarnos también ¿es necesaria toda esta tecnología o somos capaces de vivir mejor con menos?.
Unai Ortiz Urbizu. Alumno del grado en Filosofía, Política y Economía de la Universidad de Deusto. www.linkedin.com/in/unai-ortiz-858814217
Imagen portada: Naciones Unidas / ITU
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