Cultura, desigualdad y resistencia: mujeres migrantes y/o racializadas en el ámbito cultural
10 febrero, 2026El Ministerio de Cultura, dentro de su Plan de Derechos Culturales, ha lanzado un informe sobre la representación de las mujeres migrantes y/o racializadas en el sector cultural. Este informe es realmente importante ya que, dentro del reconocimiento de la cultura como derecho fundamental, pone el foco en la interseccionalidad; un fenómeno que explica que la desigualdad no actúa de manera independiente, sino que los distintos tipos de discriminación (género, raza, clase, orientación sexual, discapacidad, edad, etc.) interactúan generando una situación de exclusión que va más allá de unas características aisladas.
El informe examina, entonces, la situación de las mujeres migrantes y/o racializadas en el sector cultural español dentro del Plan de Igualdad en la Cultura 2024-2026. El objetivo principal del informe es comunicar el diagnóstico de las condiciones laborales y creativas, así como proponer medidas para reducir las desigualdades estructurales a las que se enfrentan. El informe es un verdadero acto de presencia política, ya que también pretende reivindicar espacios que han sido históricamente negados gracias a las aportaciones de un equipo formado por mujeres que viven estas realidades en primera persona. El análisis de esta situación considera la precariedad laboral, la segregación y las brechas salariales como fenómenos que se intensifican al cruzar género, racialización y/o migración.
Es fundamental defender y garantizar los derechos culturales desde una mirada descolonial. Por lo tanto, a partir del análisis de las barreras y recomendaciones identificadas en cada sector artístico (como danza, música, artes escénicas o videojuegos, entre otros) se reconocen unos patrones que afectan a todo el sistema cultural. En primer lugar, se afirma la presencia del racismo estructural en instituciones y espacios de creación. A ello se le suma una precariedad laboral que limita, claramente, el acceso a oportunidades y consolida desigualdades históricas. También se detectan barreras administrativas (como la documentación o los difíciles requisitos de contratación) y simbólicas (como los estereotipos). La invisibilización en los espacios de representación y gobernanza sigue patente, mientras que surgen estrategias de resistencia, cuidado y creación colectiva frente a ello. Cada sector artístico presenta sus propias barreras específicas, pero todas comparten patrones que necesitan planes de acción delimitados y con recursos suficientes.
Por otro lado, el enfoque político del informe parte de la premisa de que garantizar los derechos culturales implica situar en el centro de todo a las personas que enfrentan mayores obstáculos para crear, participar y decidir sobre la vida cultural. Este principio, recogido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, nos indica que los derechos culturales son derechos humanos que, como cualquier otro, deben ejercerse sin discriminación. Es fundamental reconocer que no todas las personas parten de las mismas condiciones y que factores como lo son el género, la racialización, el origen, la clase o la situación administrativa condicionan sus posibilidades a la hora de participar. Es por ello por lo que el informe no solamente se centra en promover la diversidad, sino que insiste en la necesidad de transformar las estructuras que están fomentando esta exclusión. Una democracia cultural real requiere políticas que respondan a estas realidades, para corregir las desigualdades históricas a las que se enfrentan.
El enfoque del informe, desde una perspectiva feminista descolonial e interseccional, explica cómo las desigualdades se entrelazan entre sí y cómo deben abordarse en las políticas culturales. Los datos laborales, por ejemplo, muestran claramente las desigualdades mencionadas. La participación laboral de las mujeres migrantes continúa siendo inferior proporcionalmente a la de las mujeres españolas y está marcada por una gran segmentación sectorial. En 2024, su tasa de empleo se situó en el 50,6 %, lo que refleja una brecha significativa respecto a las mujeres nacionales. Casi la mitad de las mujeres extranjeras se concentra en ocupaciones elementales y un 30 % en servicios de restauración, limpieza o ventas, con diferencias notables según el origen geográfico. La crisis sanitaria de 2020 agravó aún más estas vulnerabilidades, ya que la tasa de paro de las mujeres extranjeras se elevó hasta el 35,52 % (muy por encima de la de hombres migrantes y mujeres españolas).
En el caso de las mujeres racializadas con nacionalidad española, la falta de datos es un problema en sí mismo. Las mujeres gitanas presentan tasas de paro cercanas al 60 %, mientras que otros colectivos (como mujeres musulmanas nacidas en España o afrodescendientes de segunda y tercera generación) siguen sin diagnósticos diferenciados.
La desigualdad también está presente en la división del trabajo cultural. Las mujeres se concentran en disciplinas feminizadas como la danza, la literatura infantil o ciertas artes escénicas, mientras que los hombres predominan en ámbitos tecnificados como la producción audiovisual, los videojuegos o la dirección. Esta segregación reproduce estereotipos de género y limita el reconocimiento profesional y económico de las mujeres. Por otro lado, a pesar de contar con formación y experiencia, su acceso a los espacios de decisión sigue siendo reducido. Solo ocupan entre el 35 % y el 38 % de los cargos directivos y entre el 30 % y el 40 % de los puestos en patronatos, direcciones de museos o jurados. La segregación, por lo tanto, sigue siendo una barrera estructural que impide transformar las jerarquías culturales.
Frente a este panorama, se subraya la importancia de planes de acción concretos en cada sector artístico, que aborden tanto las barreras específicas como los patrones compartidos. Estos planes deben incluir medidas para mejorar el acceso a oportunidades, garantizar condiciones laborales dignas, promover la presencia de mujeres migrantes y/o racializadas en espacios de decisión y transformar los imaginarios culturales.
REFERENCIAS
Garazi Macho. Máster en Derechos Humanos, Paz y Desarrollo Sostenible por la Universitat de València. https://es.linkedin.com/in/garazi-macho-jiménez-73b77133b
Portada: Ministerio de Cultura.
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