¿Tengo derecho a hablar mi lengua?

Si olvido mi lengua nativa, y las canciones que canta mi pueblo, ¿de qué sirven mis ojos y oídos? ¿de qué sirve mi boca?

Si olvido el olor de la tierra, y no la atiendo correctamente, ¿de qué sirven mis manos? ¿Por qué estoy viviendo en el mundo?

¿Cómo podría creer la insensata idea de que mi lengua es débil y pobre si las últimas palabras de mi madre fueron pronunciadas en evenki?

Alitet Nemtushkin, miembro de la minoría china evenki

En un contexto en el que el sentido del tacto tuvo que ser temporalmente abandonado como consecuencia de la crisis sanitaria que enfrentamos y seguimos teniendo que hacer frente, si bien de una manera diferente, las palabras cobraron especial sentido, se volvieron magia. Así, ayudaron al ser humano a mantenerse comunicado, a transmitir lo que los brazos y las manos no podían expresar. Y gracias a ellas, fuimos capaces de mantenernos en contacto con nuestros familiares y amigos más cercanos.

Uno de los hábitos más comunes en la actualidad, en nuestro mundo globalizado, plural y diverso, es la de inculcar y enseñar a los pequeños de la casa la necesidad de aprender y adquirir conocimientos en distintos idiomas. Las lenguas son, en muchos hogares, los nexos con nuestras raíces y la muestra de la riqueza de nuestra identidad. Y estas lenguas, que comienzan a aprenderse y a fomentarse desde el hogar, son además, en la actualidad, uno de los elementos diferenciales más importantes y valorados del perfil profesional de una persona. Aprender a manejarnos en distintos idiomas, nos permite movernos por el mundo con mayor facilidad y comodidad y también lograr un buen estatus profesional, dicen nuestros padres. Pero, ¿es el multilingüismo importante sólo para conseguir un alto nivel de empleo? ¿Qué papel juegan realmente las lenguas en nuestra vida diaria? y por último, ¿por qué insiste la UNESCO en la necesidad de promover el multilingüismo y proteger los derechos lingüísticos?

Entendemos por derechos lingüísticos aquellos “derechos humanos que repercuten en las preferencias lingüísticas o en el uso que hagan de los idiomas las autoridades estatales, las personas y otras entidades”. Más concretamente, se refieren a “las medidas mínimas necesarias y las posibles medidas adicionales que deben adoptarse para hacer efectivos los derechos de las minorías lingüísticas”.

Son diversos los motivos por los cuales es necesaria la protección de estos derechos, en especial de las minorías. Al margen de si la adquisición de conocimientos lingüísticos es importante para conseguir un empleo de calidad o no, es necesario subrayar que la aplicación de los derechos lingüísticos mejora, por un lado el acceso a la educación de los niños pertenecientes a comunidades minoritarias y por otro, la calidad de la misma. Según algunos estudios, la tasa de aprobados de los niños malienses es un 32% más alta en los niños escolarizados en su lengua materna con respecto a los niños escolarizados únicamente en Francés, el idioma oficial del país.

Además, la aplicación de los derechos lingüísticos, promueve la igualdad y el empoderamiento de las mujeres que pertenecen a comunidades minoritarias. Aparentemente, cuando las mujeres son escolarizadas en su propio idioma, aumenta la probabilidad de que continúen con estudios superiores y es más improbable que caigan en la pobreza.

Asimismo, la protección de estos derechos fomenta la diversidad y aunque a priori parezca contradictorio, disminuyen las probabilidades de conflicto, pues, es más probable eludir tensiones raciales cuando existen medios lingüísticos que facilitan abordar las causas de la alienación, la marginación y la exclusión.

Y por último, la aplicación de los derechos lingüísticos permite un mejor aprovechamiento de los recursos, y mejora, entre otros, la comunicación entre personas, así como la calidad de los servicios públicos del país. Si bien es cierto que el uso de un único idioma puede reducir los costes en aproximadamente un 8%, el costo total por cada alumno de educación primaria puede aumentar hasta un 27% como consecuencia de la repetición y el abandono escolar.

Amets Aurrekoetxea Vallejo. Alumna del doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho de la Universidad de Deusto.

Imagen: UNESCO 2014. Teaching Respect for All Implementation Guide.

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