Reflexionemos sobre cultura y redes sociales

Seguramente, si se nos propone pensar en cultura, se nos vengan a la cabeza diferentes elementos culturales como idiomas, tradiciones, literatura o incluso canciones. Pero la verdad es que los límites de la cultura se expanden hasta ámbitos que ni se nos ocurren. ¿Qué pensaríamos si nos dicen que un TikTok también es cultura?

Todo lo que consumimos, con lo que conectamos y lo que genera un mínimo impacto está formando parte de la construcción de la cultura, tanto a nivel individual como de la sociedad. Esto convertiría, por lo tanto, a ese TikTok, a un vídeo de YouTube, a un episodio de un podcast y a un post de Instagram en cultura. Y es que, por muy extraño que pueda llegar a parecer, no solo deberíamos consumir este tipo de contenido, sino que deberíamos concienciarnos de nuestro deber de protegerlo como bien cultural.

No quiero que se me malinterprete, hay muchísimas maneras de crear y consumir contenido en redes que no siempre resultan ser adecuadas. Pero, quizás, si somos conscientes de la herramienta tan poderosa que es y de que tenemos entre manos la gran responsabilidad de estar creando cultura, nuestro modo de consumir y crear contenido cambiará.

Las redes son un instrumento donde prima lo pasajero, lo conciso y lo superficial, pero, irónicamente, llega a permear más que cualquier otro tipo de contenido. Es por ello por lo que es indispensable aprender a usar de manera correcta y efectiva estas herramientas. Son muchas las entidades que se están sumando ya al trend y están usando sus redes sociales como altavoz. Por ejemplo, la propia UNESCO y sus países miembro cuentan con redes como Instagram, a través de las cuales comparten videos donde presentan diversas miradas culturales y fomentan el espacio al diálogo y a compartir. Utilizando la cultura como medio, están creando cultura.

Estas reflexiones nos llevan a pensar en el fenómeno de cultura popular. El tipo de cultura accesible para todos, que está en constante cambio dependiendo de los intereses y de las inquietudes de la sociedad y de las generaciones. Esto, volviendo a las ideas que se han expuesto al principio, implica que los vídeos, películas, libros o canciones que más impacto generan pasan a formar parte de una cultura conjunta y compartida, independientemente de su objetivo inicial. Somos nosotros, los consumidores, los que le damos el nombre de “cultura popular” a este contenido y los que decidimos qué entra y qué no.

Por lo tanto, tenemos la inmensa suerte de estar formando parte de la creación de cultura. En lugar de calificar las redes sociales como herramientas peligrosas, si nos comprometemos a un uso consciente, tendremos entre manos un medio de promoción muy valioso.

Los tiempos están cambiando y, con ello, la tecnología y las maneras de comunicarnos también. Que una persona que pertenece a la Generación Z sea defensora de las redes puede sonar sarcástico, pero agradezco profundamente tener la oportunidad de establecer un espacio donde se está creando cultura de manera constante.

Construyendo estas redes de manera responsable construimos cultura.


Garazi Macho. Máster en Derechos Humanos, Paz y Desarrollo Sostenible por la Universitat de València. https://es.linkedin.com/in/garazi-macho-jiménez-73b77133b

Imagen portada: Freepik

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