Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas

En caso de mencionar las siglas ETD a alguien de nuestro entorno cercano, lo más probable es que su contestación vaya por el camino de la duda y el desconocimiento. Incluso podría llegar a dudar con que no nos hayamos confundido mencionando las siglas, haciendo referencia a las siglas ETS, más conocidas por la sociedad. Es tal el estado de desconocimiento que muy poca gente sabrá que hoy, 30 de enero, es el Día Mundial de las ETD. Si, las ETD, las Enfermedades Tropicales Desatendidas.

Como su nombre bien indica, estamos ante un grupo de enfermedades que apenas reciben atención, no forman parte de los programas de salud mundial y son ignoradas por las agencias de financiación mundiales. Sin embargo, las 20 enfermedades que componen esta categoría afectan a día de hoy a algo más de mil millones de personas pertenecientes a comunidades empobrecidas a nivel mundial.

Tal era el nivel de desatención sobre estas afecciones, que no fue hasta el 2012 cuando la OMS desarrolló una primera hoja de ruta en relación con las ETD. A este primer planteamiento de hitos y metas, fue la creación de los ODS en 2015 donde se les otorgó la verdadera importancia que merecen. Así lo recoge el ODS 3.3 al establecer como objetivo “poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles”. A día de hoy, en pleno 2024, las ETD están envueltas en una nueva hoja de ruta en la que se pretende llegar a su erradicación de aquí a 2030.

Pero, ¿qué enfermedades componen este conjunto de enfermedades? Estas van desde enfermedades tan conocidas como la lepra, la rabia o el dengue a otras más desconocidas como la úlcera de Buruli o la enfermedad de Chagas. En palabras de la OMS, el listado completo es el siguiente: úlcera de Buruli; enfermedad de Chagas; dengue y chikungunya; dracunculosis; equinococosis; trematodiasis de transmisión alimentaria; tripanosomiasis africana humana; leishmaniasis; lepra; filariasis linfática; micetoma, cromoblastomicosis y otras micosis profundas; oncocercosis; rabia; sarna y otras ectoparasitosis; esquistosomiasis; helmintiasis transmitidas por el suelo; envenenamiento por mordeduras de serpiente; teniasis/cisticercosis; tracoma, y pian.

Habituales en las zonas rurales y regiones de difícil acceso, este tipo de enfermedades encuentran en la escasez de saneamiento y agua potable el entorno ideal para desarrollarse. Careciendo a su vez de una atención médica de calidad, son las zonas empobrecidas y tropicales las más afectadas. Estaremos hablando así del Sudeste Asiatico, del África Subsahariana y de Brasil como las zonas con una mayor incidencia. En cierta manera, la carga soportada por las ETD resulta incluso desigual, pues son apenas 16 países los que soportan el 80% de los casos.

Para entender el verdadero impacto de las ETD, hay que ir un paso más allá de la mortalidad. Si bien anualmente fallecen alrededor de 200.000 personas por estas enfermedades, el impacto que causan desfigurando, incapacitando e incluso estigmatizando a los individuos que las padecen no puede quedar en el olvido. Al fin y al cabo, la mortalidad no aporta una imagen nítida de la carga que conllevan las ETD. Así, por ejemplo, se estima que se pierden algo más de 19 millones de años de vida a raíz de estas enfermedades, ya sea por las discapacidades surgidas, los síntomas padecidos o las muertes acontecidas.

Pero no todo es tan negativo. Para 2022, al menos 47 países han sido capaces de eliminar una ETD, quedando a medio camino del ambicioso objetivo de la OMS de que al menos 100 países hayan logrado este objetivo para 2030. Además, si en 2010 eran 2190 millones de personas las que requerían tratamiento, esa cifra se ha reducido hasta los 1650 millones a día de hoy. Si bien la tendencia parece positiva, el camino es muy largo todavía, y para ello el primer paso reside en dotarlas de la importancia que se merecen. En este camino, fechas como la de hoy son imprescindibles para recordar el impacto desconocido de las ETD. Desde el impacto numérico plasmado en casos y muertes al impacto social causado a raíz de la estigmatización y aislamiento que padecen quienes sufren estas enfermedades, son días como hoy los que nos acercan a que las Enfermedades Tropicales Desatendidas dejen de serlo, allanando el camino hacia la atención que realmente se merecen.

Referencias:

OMS (s.f.) Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas 2024. https://www.who.int/es/campaigns/world-ntd-day/2024

OMS (s.f.) Enfermedades tropicales desatendidas. Preguntas y respuestas. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/neglected-tropical-diseases

WHO (s.f.) Neglected tropical diseases. Impact. https://www.who.int/health-topics/neglected-tropical-diseases#tab=tab_2

WHO (2023). Global report on neglected tropical diseases 2023. https://www.who.int/teams/control-of-neglected-tropical-diseases/global-report-on-neglected-tropical-diseases-2023


Rafael Flores Toledo. Alumno del doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho de la Universidad de Deusto. https://www.linkedin.com/in/rafael-flores-toledo-36509526b

Imagen: WHO. World NTD Day 2024. Campaign materials

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