Salud mental y colectivo LGBTIQ+

Descubrir nuestra sexualidad siempre es un viaje intenso y complicado para todos. En el caso de aquellos que forman parte de un grupo minoritario como lo son aquellos que pertenecen al colectivo LGBTIQ+ es aún más complicado, puesto que supone un camino de autoconocimiento y de autoaceptación, plagado de miedos por no ser aceptados por su condición sexual. Estas personas tienen unas vivencias específicas de su colectivo, sufren una discriminación específica a su colectivo, tienen un proceso de autoconocimiento muy diferente al de las personas cishetero.

Las personas cishetero jamás sabremos lo que es sentir que está mal querer a quien queremos, jamás se nos insultará por nuestra orientación sexual, y nunca sabremos lo que es tener que “salir del armario” y anunciar ante todos qué nos gusta y qué no.

Si bien es cierto que no todas las personas del colectivo ven afectada su salud mental por ser quienes son, tal y como reporta la Confederación de Salud Mental de España, las personas del colectivo presentan más del doble de intentos o ideación de suicidio y de autolesiones. Más de la mitad de las personas participantes en el estudio han sufrido depresión, y las personas LGBTIQ+ tienen una mayor tendencia de acudir a ayuda psicológica.

Hoy he hablado con un amigo que pertenece a la comunidad, y le he planteado unas preguntas para comprender lo que supone crecer siendo una persona perteneciente a un grupo minoritario para el desarrollo personal y psicosocial.

Él cuenta cómo su proceso de autoconocimiento fue lento, no fue instantáneo. Recuerda cómo cuando era pequeño y veía series de televisión, le llamaban la atención los personajes masculinos, pero no le dio mayor importancia, suponía que era algo normal que le pasaba a todos los niños de su edad, al ser un niño no se planteaba que pudiera estar relacionado con su sexualidad. Cuando se hizo adolescente poco a poco se fue dando cuenta y su primer instinto fue rechazarlo, rechazarse a sí mismo. “En el contexto en el que estaba, en clase, gay y maricón eran utilizados como insultos. Nadie quiere ser insultado. Así que primero se lo niegas a tu entorno y te lo acabas creyendo”. Destaca que durante su infancia el no tener referentes que le dijeran que su sexualidad no es un problema, y que hay más gente como él, le complicó el poder aceptarse, y que, gracias a Dios, hoy en día hay muchos más referentes y más visibilidad.

Esto afectó a su salud mental, y a la forma en la que se relacionaba con las personas. Por un lado, afecta a la vida de pareja “al haberte negado tantas veces a ti mismo tu sexualidad, tienes miedo a construir relaciones sanas”. A nivel de amistades, por un lado, fue víctima de bullying, sentía que le costaba encajar en un grupo, y sintió que durante gran parte de su vida, no podía ser él mismo ni con sus amigos ni con su familia.

“Cuando me abrí con mi entorno sobre mi sexualidad, tuve suerte porque mis amigos y familia lo aceptaron, y no tuve ese miedo al rechazo por parte de mis seres queridos que otras personas del colectivo sí que tienen. Pero sí que hay una parte de mí que decía “joder, les estoy dando la razón a aquellos que me insultaban. Estuve años diciéndome a mí mismo negándome la realidad y construyéndome a mí mismo de cierta manera, por lo que es muy duro”.

Referencias:

Confederación Salud Mental España. (2023, junio 28). Las personas LGTB reportan más del doble de autolesiones, intentos e ideaciones de suicidio que la población general. Confederación Salud Mental España. https://consaludmental.org/sala-prensa/salud-mental-colectivo-lgtbiq-informe-campana/


Sare Álvaro Campo. Alumna del doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho de la Universidad de Deusto. www.linkedin.com/in/sare-álvaro-campo-364503268

Imagen: UN Globe. United Nations

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