El deporte como herramienta para la construcción de la paz
16 diciembre, 2024Recientemente vi la película «Invictus» (2009), dirigida por Clint Eastwood. La película cuenta cómo Nelson Mandela usó el Campeonato Mundial de Rugby de 1995 para unir a Sudáfrica. Es por ello que me gustaría compartir algunas reflexiones sobre cómo «Invictus» está relacionada con el derecho a la paz.
La película muestra cómo Mandela utilizó el rugby para unir a una nación dividida por el Apartheid. Su apoyo al equipo de rugby ayudó a restaurar el bienestar de un país, promoviendo la paz y la unidad. Sabía que el perdón y la reconciliación eran esenciales para construir una nación fuerte y unida.
«Invictus» destaca cómo el deporte puede ser una herramienta poderosa para unir a las personas. El equipo de rugby Springboks, que inicialmente simbolizaba la división, se convierte en un símbolo de esperanza y unidad nacional. A través del deporte, Mandela encontró un lenguaje común que no dejaba lugar a las diferencias raciales y culturales.
Mandela muestra que el liderazgo pacífico y visionario puede cambiar la historia. Su apoyo al equipo, a pesar de las diferencias, demuestra su compromiso con la paz y la reconciliación. No solo veía el éxito deportivo, sino también cómo ese éxito podía inspirar a toda una nación a superar sus diferencias.
Un elemento significativo de la película es el poema «Invictus» de William Ernest Henley, que inspira tanto a Mandela como al capitán del equipo de rugby, François Pienaar. El poema, cuyo título significa «invicto» en latín, simboliza la resistencia y la determinación frente a los momentos más complicados. El título se debe a que Mandela llevaba consigo el poema en un papel durante su tiempo en la cárcel, lo que le ayudó a pasar por ese difícil momento. En la película, este le da a Francois Pienaar un poema antes del campeonato, pero en la vida real le entregó un extracto de un discurso de Theodore Roosevelt llamado «El hombre en la arena».
«Invictus» es una lección sobre el poder de la paz y la unidad. En tiempos de división, nos recuerda que podemos encontrar maneras de construir una unidad entre la sociedad y trabajar por un futuro pacífico.
POEMA INVICTUS:
Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul;
En la noche que me envuelve,
Negra, como un pozo insondable,
Le doy gracias al dios que fuere,
Por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias,
No he gemido, ni he llorado.
Bajo los golpes del destino,
Mi cabeza ensangrentada jamás se ha postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos,
Acecha la oscuridad con su horror,
Y sin embargo la amenaza
de los años me halla, y me hallará sin temor.
Ya no importa cuán estrecho haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve mi espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.
Marta Pertika Jiménez. Alumna del doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho de la Universidad de Deusto. https://es.linkedin.com/in/marta-pertika-129a57280
Foto de portada: UN Photo/Evan Schneider
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