La paz transforma comunidades

El derecho a la paz es esencial para transformar y desarrollar comunidades. La paz no solo significa la ausencia de conflicto, sino también el desarrollo económico, el crecimiento de la sociedad y la apertura a nuevas oportunidades. En diferentes partes del mundo, proyectos centrados en la paz han sido esenciales para cambiar vidas y para mejorar situaciones de regiones afectadas por la violencia. Los ejemplos de Colombia y Somalia muestran cómo la paz puede ser un motor de cambio positivo y sostenible.

COLOMBIA:

Más de 3,560 personas han mejorado su calidad de vida gracias a un proyecto de agricultura y ganadería en el Caribe y el suroccidente de Colombia. Aunque estas regiones sufrieron mucho por el conflicto armado, hoy están viendo cómo la paz impulsa la economía y crea una unión social.

José de Jesús Ibáñez, un campesino de 62 años en Carmen de Bolívar es un ejemplo de esto. Desde joven aprendió apicultura gracias a su tío, quien le regaló su primera colmena. Ese conocimiento lo ayudó a salir adelante en medio de las dificultades y ahora disfruta de los beneficios que trae la paz.

El proyecto, liderado con apoyo de la Agencia Sueca de Cooperación y la FAO, ha beneficiado a familias afectadas por el conflicto. Les ha dado apoyo financiero y formación para mejorar su producción. Además, ha promovido pequeños negocios comunitarios y ha construido infraestructuras como plantas lácteas y puntos de venta para productos agroecológicos.

Beatriz Arismendi, coordinadora del proyecto, explica que el éxito se debe a un enfoque integral. Este incluye registrar a los emprendedores, implementar prácticas con enfoque de género y cuidar el medio ambiente. También ha sido clave para reconstruir la confianza y el tejido social en comunidades marcadas por años de conflicto.

La tecnología también ha jugado un papel importante. José Félix Ibáñez, hijo de José de Jesús, creó una aplicación que conecta a los productores locales con compradores de todo el país. Esto garantiza se pueda hacer un seguimiento desde su cosecha hasta la venta.

Este proyecto demuestra cómo la paz y la colaboración pueden transformar vidas. A través de la ganadería sostenible y otras actividades similares, estas comunidades han mostrado que es posible superar las adversidades. Al igual que las abejas que cuida José de Jesús, cuando las personas trabajan juntas, logran resultados más fuertes y duraderos.

SOMALIA:

En el sur de Somalia, una carretera de siete kilómetros conecta las localidades de Buufow y Shalanbood. Aunque es corta, esta ruta refleja años de conflictos, sequías y carencias que han separado a dos comunidades que antes trabajaban juntas en una región agrícola. Con la falta de agua, tierras agrícolas y servicios básicos, las tensiones han crecido, complicando aún más sus vidas.

Quresho Abdirizak, una joven líder de Shalanbood, sabe lo difícil que han sido estos conflictos. Peleas por el agua o el acceso a tierras han dividido a estas comunidades vecinas. Pero Quresho y un grupo de jóvenes decidieron actuar y participar en una actividad llamada “Día de juego”, diseñada para promover la paz.

Durante este día, usaron una aplicación llamada Play for Peace (Jugar por la paz), creada para fomentar la colaboración. La juventud de ambas comunidades trabajó en equipos para ganar puntos y proponer mejoras necesarias en su región. Según Ahlam Mohammed, coordinadora de la actividad, el objetivo era simple: “Para avanzar en el juego, los equipos necesitan comunicarse y colaborar, lo que los ayuda a conocerse y trabajar en común”.

El equipo ganador propuso arreglar canales de riego, una prioridad en una región donde el agua es un recurso clave. Estas mejoras forman parte de un proyecto liderado por la FAO y la OIM, con apoyo del Fondo para la Consolidación de la Paz. Además de ayudar a la agricultura, estas reparaciones reducen tensiones al crear soluciones que benefician a las dos comunidades.

Asimismo, el Día de juego ya trajo cambios. “Ahora puedo visitar Buufow sin sentirme extraña. Hice nuevos amigos y aprendí mucho trabajando con ellos”, dijo Salado Ali, otra joven participante.

El proyecto también dio protagonismo a las mujeres. En una sociedad donde suelen ser excluidas, ver a mujeres liderando equipos fue un ejemplo importante, especialmente para las jóvenes. “Ver a otras mujeres liderar motiva a muchas a involucrarse más en sus comunidades”, declaró Ahlam.

Gracias a iniciativas como el Día de juego, las comunidades de Buufow y Shalanbood están encontrando formas de colaborar. Ahora comparten recursos, intercambian productos y acceden a servicios médicos juntos. Según Quresho, estos son pasos importantes: “Queremos dejar atrás las tensiones y enfrentar los retos juntos”.


Marta Pertika Jiménez. Alumna del doble grado en Relaciones Internacionales y Derecho de la Universidad de Deusto. https://es.linkedin.com/in/marta-pertika-129a57280

Foto de portada: FAO

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