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Garabide: cooperación lingüística para el desarrollo

La semana pasada nos visitaron en UN Etxea Eñaut Agirre Goia y Nerea Uriarte Goitia, coordinador y responsable de relaciones internacionales respectivamente de la asociación Garabide. Garabide trabaja desde 2005 en el ámbito de la cooperación lingüística y pretende compartir el proceso de revitalización del euskera con otras comunidades de diferentes regiones del mundo. Además de ser una gran oportunidad para conocernos, también aprovechamos para charlar sobre los diferentes proyectos que cada uno ha puesto en marcha y sobre los retos del futuro.

¿Por qué nace Garabide? ¿En qué consiste vuestro proyecto?

Eñaut: No se si somos capaces de decir el porqué, pero se puede decir que de alguna manera se vio un vacío en los proyectos de cooperación de la época. Los fundadores de Garabide se dedicaban al mundo de la cooperación, y estos descubrieron que había un vacío en las comunidades en las que trabajaban. En estas comunidades había una gran presencia de la lengua, de las lenguas minoritarias, y no se trabaja mucho para recuperarlas. Por lo tanto, como vascos y como gente que se dedicaba a la cooperación vasca, se vio que era posible hacer una aportación en aquellos lugares. La idea de Garabide surgió así.

Hacemos de puente entre expertos del País Vasco y activistas de diferentes comunidades. La esencia de nuestro proyecto es hacer un intercambio de experiencias, al fin y al cabo. Al principio surgieron las formaciones denominadas programas de intercambio. De esta manera, pequeños grupos de unas diez personas venían aquí para conocer la experiencia vasca. Más tarde, a medida que los grupos fueron creciendo, empezamos a darle un toque de formación a esto, incorporando clases teóricas presenciales. Paralelamente, la duración de las estancias también se ha ido ampliando, pasando de tener una duración de una semana a tener una de tres meses en algunos casos. La forma que ha adoptado en los últimos años es la siguiente: una veintena de personas participan en la formación de mes y medio que organizamos en Euskal Herria. Una vez hecho esto, les apoyamos en los proyectos que ponen en marcha en sus países a nivel local.

Nerea: Los proyectos clásicos de cooperación al desarrollo siempre se han analizado desde lo económico o productivo, y en la última década se ha visto que para lograr el desarrollo integral de los pueblos hay que tener en cuenta otros factores, como el ámbito cultural. En este sentido, poniendo el foco en la lengua, Garabide hace su aportación a la cooperación al desarrollo.

Trabajáis en procesos de revitalización de las lenguas minoritarias. En cuanto a la diversidad lingüística, ¿qué influencia diríais que ha tenido el fenómeno de la globalización en las últimas décadas?

Eñaut: No sé si se puede hacer un vínculo directo o cuántos trabajos habrá que relacionen directamente estos dos fenómenos, pero la experiencia nos demuestra que ahora, en los últimos años, la pérdida de lenguas es cada vez mayor. No puedo afirmar con seguridad si esa pérdida está relacionada con la globalización, pero es bastante lógico pensarlo. Al fin y al cabo, la globalización ha tenido un impacto negativo en la cultura. Asimismo, lo que señalamos en nuestros informes es muy paradójico: vemos que mientras la diversidad se está perdiendo a nivel mundial, esa misma diversidad está subiendo en nuestro territorio. También entendemos esto como una consecuencia de la globalización.

Atendiendo al euskera, se puede decir que en los últimos años se han dado pasos importantes en el camino de su fortalecimiento y normalización. Atendiendo a los datos de conocimiento y uso, ¿podemos decir que la situación está mejorando? ¿La situación es la misma en todos los rincones de Euskal Herria?

Eñaut: Los últimos datos indican que la situación es la misma, es decir, que no ha mejorado ni empeorado la situación del euskera, ya que los porcentajes se mantienen iguales. La cuestión es si esto es una situación de impasse o vamos a ir arriba o abajo. Es un gran interrogante ahora mismo. Sabemos que ese ascenso realizado hasta ahora no se ha hecho en ningún otro sitio y creemos que debemos sentirnos orgullosos de esto. Las comunidades pequeñas, en general, tienden a ver las cosas más negras de lo que son y a no apreciar todo lo que han hecho, a no valorar lo que nosotros tenemos. Pero sería más adecuado preguntarse: si hemos conseguido hacer esto, ¿por qué no vamos a poder seguir adelante en un futuro?

La curva que ha tenido el euskera no es la misma en todas partes. No ha evolucionado de la misma manera en los que históricamente han sido los lugares más euskaldunes que en los que no lo son tanto, donde se está experimentando el mayor aumento. Hoy en día, por ejemplo, los mejores datos los está dando Araba en términos evolutivos.

Por otro lado, también trabajáis con diferentes comunidades indígenas y activistas. ¿En qué consiste esa colaboración? ¿En qué países fuera de Euskal Herria tenéis proyectos en marcha en la actualidad?

Nerea: En Abya Yala, o Latinoamérica, estamos en México con la comunidad Nahuatla y con la comunidad Maya de Yucatán. En Guatemala, con los Kaqchikel. En Colombia, en el departamento de Cauca con el pueblo Nasa. En Ecuador, con los Kichwas. En Bolivia, con los Quechua, Guaraní y Aimara, y en Chile, con los Mapuche. Por su parte, en África del Norte con los Amazigh. Alguna vez también hemos tenido contacto o algún proyecto con los Kurdos.

Eñaut: Esos son los proyectos, luego tenemos relación con más comunidades. En nuestras formaciones ha participado gente de más comunidades, como Guinea o Brasil. Luego, sin embargo, no es tan fácil seguir en estos proyectos locales.

En países latinoamericanos, por ejemplo, ¿existe una voluntad de parte de las instituciones de mejorar la realidad de las lenguas minoritarias?

Eñaut: La voluntad política no sé de cuánto es la verdad. Parece que ha habido un cambio en el aspecto de ser políticamente correcto. Cada vez son más los países que reconocen en sus constituciones derechos relacionados con esta materia. Mirando tan sólo a las Constituciones o a la legislación parecen muy aficionadas a la lengua. Luego, es cierto que pocos tienen reconocido un status legal y que las políticas lingüísticas se hacen incluso con menos frecuencia. Lo real no es lo que se dice en el papel o lo que se dice públicamente. Hoy en día, públicamente, muy pocos políticos te dirán que están en contra de las lenguas, y eso es bastante general. No está bien visto, al fin y al cabo. Antes quizá alguien lo decía, pero hoy en día la situación ha cambiado. Otra cosa es en qué medida se apoya.

Nerea: Por aportar algo positivo, se puede mencionar el proyecto puesto en marcha en México por el ayuntamiento de Mérida, aunque no sea algo de ámbito estatal. Nosotros hemos hecho de puente entre ese ayuntamiento y el de San Sebastián, y la idea es por lo menos aprender de aquí, a ver cómo se ha planteado el Ayuntamiento de San Sebastián el departamento de Euskera para iniciar también ese camino en Mérida. A pesar de ser un pequeño avance, creemos que es digno de mención.

Eñaut: Por otra parte, hay desconocimiento. Quieres hacer algo, pero no sabes cómo. También hay cosas positivas. La ley boliviana, por ejemplo, es más progresista que otras en este sentido. Bolivia tiene institutos de cada lengua, por ejemplo. Hay voluntad, pero luego la cuestión es cómo se hacen las cosas, ahí ya hay más dificultades.

Para terminar, de cara al futuro, ¿qué podemos hacer nosotros como ciudadanos en los procesos de fortalecimiento de las lenguas minoritarias?

Eñaut: Para empezar, hablar. Lo mejor que podemos hacer los que formamos parte de la comunidad es hablar. Las lenguas terminan en el momento en que se deja de hablar. Estos están muy bien en los museos, pero no sirven para nada. A nivel local, creo que hoy en día tenemos un gran reto con otras lenguas. ¿Cuántas lenguas se hablan en nuestros pueblos? ¿Cuántos conocemos? ¿Qué acogida les damos? Yo creo que valorar lo de los demás también ayuda mucho y muchas veces nos damos cuenta de que la gente tiene su identidad oculta. Muchas veces pensamos que todos los que vienen de Marruecos van a hablar árabe, pero igual también hablan otros idiomas, y no les preguntamos. Nosotros, como vascos, deberíamos hacer una apuesta por los que vienen de otras culturas. Al fin y al cabo, nosotros también vivimos eso en otro tiempo. Muchas veces es una cuestión de actitud.

https://www.garabide.eus/espanol/


Leire Goenaga Egaña. Estudiante del doble grado de Relaciones Internacionales y Derecho en la Universidad de Deusto.

*Imagen: Garabide

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