¿Por qué es urgente hoy en día reivindicar el derecho humano a la salud?

En la actualidad, el reconocimiento y la visibilización de los derechos humanos son cruciales, especialmente el derecho a la salud. La defensa de este derecho se vuelve determinante en un mundo que se caracteriza por retos emergentes, como pandemias, enfermedades crónicas y desigualdades sociales, crisis humanitarias y guerras.

La salud es un aspecto fundamental de la dignidad humana. El poder tener acceso a una atención médica adecuada no debería de ser un privilegio para las personas sino un derecho universal que contribuye a garantizar que todos puedan vivir dignamente. La prestación de servicios sanitarios va más allá de la prevención y el tratamiento de enfermedades; permite también el pleno desarrollo de las capacidades individuales y el potencial de cada uno.

Fomentar el derecho a la salud es fundamental para abordar las disparidades que existen hoy en día en el acceso a la atención sanitaria. Las discrepancias persisten en todo el mundo, influidas por diversos factores como la situación socioeconómica, la ubicación geográfica, el género e incluso el origen étnico de cada persona. Defender este derecho implica esforzarse por eliminar estas desigualdades y garantizar que todas las personas, independientemente de sus circunstancias, tengan acceso a servicios medicos de calidad. La igualdad en el acceso a los servicios médicos ayuda a crear sociedades más justas y unidas.

La pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia la interconexión de la salud a nivel mundial y la importancia de contar con sistemas de salud sólidos que puedan hacer frente a estas crisis sanitarias. La reivindicación tan necesaria de este derecho hace que los sistemas de salud se fortalezcan mediante la disponibilidad de recursos, formación del personal médico y aplicación de políticas que respondan a las necesidades de la población. La falta de atención médica tiene un impacto desproporcionado en las comunidades marginadas y vulnerables, lo que exacerba las disparidades existentes. Un ejemplo es que los recursos para el tratamiento de trastornos mentales en estas comunidades suelen ser limitados, lo que dificulta que las personas accedan a la atención necesaria. Como resultado, los problemas de salud mental pueden pasar desapercibidos o no ser tratados adecuadamente, lo que tiene un impacto significativo en su calidad de vida.

Por otro lado, las personas no solo tienen derecho a recibir atención médica de alta calidad, sino también a tener control sobre su propia salud y cuerpo, esto significa que los derechos sexuales y reproductivos están protegidos, o deberían de estarlos, para permitir a las mujeres a tomar decisiones informadas sobre su salud reproductiva. Y a no sufrir injerencias como el derecho a no ser sometido a torturas ni a tratamientos médicos no consensuados, aspecto que me parece relevante  para  las personas con discapacidad.

Un enfoque de salud basado en los derechos humanos va más allá de la simple atención médica. Compromete a las naciones a establecer sistemas de salud efectivos, respetuosos con los derechos humanos, accesibles y que incluyan la perspectiva de género. Esto implica garantizar que todos tengan acceso a los servicios sin distinción. El análisis completo de este derecho también requiere considerar los factores fundamentales que afectan la salud. Para mejorar la salud de las poblaciones, es igualmente importante tener acceso al agua potable, saneamiento básico y otras medidas de salud pública.

Un sistema de salud basado en los derechos humanos no solo trata las enfermedades una vez que han surgido, sino que también trabaja activamente para prevenir su aparición, mejorando las condiciones de vida de las personas. La visibilización y defensa del derecho humano a la salud se convierte en una responsabilidad colectiva en un mundo donde las desigualdades en el acceso a la salud persisten. Esta iniciativa no solo busca garantizar que todos tengan acceso equitativo a la atención médica, sino también crear sociedades donde la salud sea una prioridad y donde todos puedan ejercer plenamente su derecho a una vida saludable.

Proteger este derecho no solo es una cuestión ética, sino también un parte crucial para crear un futuro más justo y humano.


Maite Ezkurdia Heriz. Alumna del Grado en Relaciones Internacionales de la Universidad de Deusto. https://www.linkedin.com/in/maite-ezkurdia-heriz-38a21a265

Imagen: Freepik

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